Crea una página de destino web de clase mundial
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Crear una página de destino genuinamente eficaz es una de las acciones con mayor impacto que puedes realizar en tu estrategia de marketing, ya que marca la diferencia entre el tráfico que convierte y el que simplemente abandona. Algunos principios generan una diferencia desproporcionada.
1. Domina la sección visible (above the fold)
Se trata del espacio más crítico de la página, pues es la única parte que cada visitante verá realmente al llegar. Debe cumplir dos funciones correctamente. En primer lugar, debe ser coherente con el anuncio o enlace desde donde llegó el usuario — si el título de tu página de destino no coincide con la promesa que hizo tu anuncio, los visitantes detectan la desconexión al instante y pierden confianza de un modo difícil de reparar. En segundo lugar, debes conectar con tus visitantes en el punto mental donde ya se encuentran: quien hace clic en un anuncio de un producto concreto quiere que tu página responda directamente a esa necesidad, no que empiece con una presentación genérica sobre tu empresa.

2. Escribe como si hablaras con una sola persona
Las páginas de destino que logran altas tasas de conversión suelen transmitir la sensación de una conversación personal en lugar de un mensaje masivo. Esto comienza por usar las palabras y expresiones reales que emplean tus clientes, no el lenguaje interno de tu empresa que puede tener sentido para tu equipo pero resulta vacío para quien visita tu web. También implica escribir para un público específico y bien definido, en lugar de intentar dirigirse a todo el mundo simultáneamente — los textos que pretenden ser relevantes para todos acaban resultando irrelevantes para cualquiera. Además, ayuda mucho adoptar una voz genuinamente humana y conversacional, tal como hablarías realmente con alguien, frente al tono plano e impersonal de un comunicado corporativo.

3. Califica — y descalifica — a tus visitantes
Un buen vendedor no intenta cerrar ventas con todo el mundo; identifica primero quién es realmente un cliente adecuado. Tu página de destino debe hacer exactamente lo mismo. Aclara mediante tu contenido para qué tipo de público está pensada tu oferta — emplear arquetipos concretos o descripciones que coincidan con tu cliente ideal ayuda a los visitantes a sentirse identificados. Los testimonios reales y las fotografías de usuarios auténticos contribuyen enormemente a construir esa misma sensación de identificación y confianza. Asimismo, vale la pena indicar explícitamente para quién la oferta no está pensada — puede parecer contradictorio, pero filtrar a los visitantes inadecuados desde el principio ahorra tiempo a todos y tiende a generar más confianza entre quienes sí encajan con tu perfil, no menos.
4. Haz un solo llamado claro a la acción
La fase final consiste en conseguir que el visitante realice una acción concreta — agendar una llamada, descargar un recurso, comenzar una prueba gratuita, o cualquier siguiente paso lógico en su recorrido de compra. Este llamado a la acción debe ser evidente y único: elimina los elementos distractores a su alrededor y evita que dos o tres CTAs en competencia diluyan lo que realmente deseas lograr. Un título claro, destacado y centrado en el problema del usuario, acompañado de una acción inequívoca, suele convertir considerablemente mejor que una página que intenta ofrecer varias opciones al mismo tiempo.
Ten presente que tu página de destino es solo un eslabón dentro de un embudo de conversión más amplio, por lo que conviene verificar que mantiene coherencia tanto con el anuncio o enlace desde donde llegó el usuario como con la experiencia que le espera justo después de realizar la acción solicitada.